Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: «Excursión a Quilmes», o: «Frank Sinatra».
Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: «No vayas a lastimarte», y también: «Cuidado con los escalones.» Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay una gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio.
Amo este fragmento. Y muchos otros de Cortázar también. Pero hoy me quedo con este precisamente porque en estos días he andado dándole vueltas al tema de los recuerdos. Inevitablemente, todas las personas tenemos recuerdos. Algunos más que otros. Algunos tenemos mayor capacidad de evocarlos, otros menos. Uno de los puntos es, ¿cómo los manejamos? ¿Cómo convivimos con ellos?
¿Quiénes vivirán mejor: los famas o los cronopios? En cuanto a los recuerdos, claro... ¿Vivirá alguno mejor que el otro realmente? ¿O simplemente son formas de convivir con los recuerdos? Creo que todos somos, por momentos famas y por momentos cronopios. Creo que muchas veces envolvemos determinadas experiencias en una tela negra y la etiquetamos con algún nombre para archivarla en nuestra memoria y punto. Me gustan las cosas ordenadas, y en ese sentido, admiro a los famas. Pero por otro lado, me pregunto: si está tan perfectamente archivado, ¿no correrá el riesgo de empolvarse y perderse entre la multitud de recuerdos para llegar a ser difícilmente rescatado después? ¿Y si después de todo, es un buen recuerdo? Es cierto que necesitamos espacio disponible para prestarle atención a las experiencias del momento, que eventualmente, de ser lo suficientemente significativas se convertirán en recuerdos bien almacenados, pero, ¿no será que precisamente cubrimos en telas negras, archivamos y guardamos aquellos que de repente no queremos pensar más?
Creo también que muchas veces podemos estar como los cronopios, conviviendo día a día con nuestros recuerdos. Puede ser que ellos aparezcan de la nada contra nuestra voluntad; o puede ser que los evoquemos voluntariamente. En este último caso, creo que siempre es bueno tener presente que está bien recordar algunas cosas, que puede servirnos en determinadas experiencias del momento, pero no sé hasta qué punto podamos disfrutar plenamente del ahora si en nuestra mente ocupa la mayor parte del espacio el pasado.
En general, creo que en nuestras vidas siempre se dará que determinadas situaciones estén más presentes en nuestra memoria durante algunas épocas. Es más fácil recordar navidades pasadas cuando llega Diciembre; es más fácil recordar a determinadas personas cuando están lejos o ya no están; es más fácil recordar eventos de veranos pasados una vez que llega el verano de nuevo y volvemos a ir a la playa o cosas por el estilo. Pero en general creo que el mérito de los cronopios, por más que parezcan desordenados y tibios es poder convivir libre y tranquilamente con sus recuerdos, e incluso cuidarlos. Es un mérito porque esa convivencia implica aceptación. Eventualmente, van adaptando sus vidas a las situaciones que van experimentando y que van almacenando como recuerdos.
Tal vez para que determinados recuerdos no nos perturben tanto debemos llegar a aceptarlos y convivir amablemente con ellos. Y si vienen a invadir el espacio de nuestra mente, darles cabida también, que paseen por ahí y nos entretengan un momento, pero no rechazarlos si lo que necesitan es pasear por ahí para que nos acostumbremos a ellos y eventualmente, conociéndolos "con pelos y señales" los archivemos habiéndolos procesado lo suficiente para vivir tranquilos aprendiendo de ellos, disfrutando de ellos también y siguiendo adelante.
Como siempre: Canción para la emoción. Escúchenla bien. :)