¿Por qué será que existen personas en la vida de uno que dejan una especie de marca? No tiene que ser ni buena ni mala. Sólo una marca. En teoría la presencia de esas personas en nuestras vidas debería tener un significado específico, en donde residiría la respuesta a ¿por qué fue/es importante para mí?; pero la verdad es que a veces uno ni siquiera tiene claro el significado de cada una de ellas, sino simplemente que significan algo, importante, aunque no sepas qué.
En mis cortos 21 años he visto salir, o bueno, alejarse de mi vida a varias personas. No digo "salir" porque las vivencias con cada persona y lo que ellas han generado están ahí, en nosotros, independientemente de que deje de frecuentarse a alguien, o que cambie de estado/estilo de vida, que determinadas circunstancias no permitan la cercanía ni el tipo de relación que alguna vez se tuvo.
Estoy ya más que acostumbrada -y la verdad no sé qué tan bueno sea eso- a las despedidas. En un principio solían afectarme mucho más que ahora. No sé si es que ya soy inmune, o si me acostumbré tanto que es como si estuviera adormecida ante el efecto. Por una cadena de motivos, he tenido tengo muchos amigos que han tomado determinadas decisiones para sus vidas que terminaban cambiando las circunstancias de sus vidas y también alejándolos de las personas que quedábamos por estos lares. Y puedo decir que pasé del periodo inicial de reacción a este tipo de cosas, donde reinaba el llanto y la depresión desde el día siguiente de la despedida; hasta el estado actual en el que reacciono -en el 99% de los casos- a ese tipo de noticias preguntando qué tan felices se sienten con su decisión y cómo así llegaron a ella y apoyando/aceptando la felicidad del otro. Pero la verdad es que llegar a este estado actual ha hecho que pueda ver y me de cuenta de algunas "verdades" (al menos lo son y funcionan para mí) que antes no podía ver entre tanto ofuscamiento.
Me he dado cuenta que no vale la pena llorar eternamente por la lejanía de alguien, cuando se puede estar infinitamente feliz y agradecido por las vivencias que sí se compartieron con ese alguien, y por todas las cosas que se aprendieron de esa persona y con esa persona.
Me he dado cuenta que extrañar realmente a alguien no necesariamente es recordarlo 24/7, sino que también puede ser acordarse de esa persona en momentos específicos, en los que de no ser por algún motivo estarían compartiendo contigo; y que extrañar no siempre es doloroso. Se puede extrañar con muchas sonrisas.
Me he dado cuenta que no se necesitan despedidas para alejarse de alguien, que hay personas que entran y salen de la vida de cada uno sin mayor aviso y que ellas también tienen un significado especial para cada quien que compartió con ellas.
Me he dado cuenta que a veces nos aferramos a las personas, cuando en el fondo a lo que queremos aferrarnos es a lo que esas personas generan en nosotros. Pero también creo, que cada persona con quien uno puede compartir es único e irremplazable, así como lo que se vive con ellos, y por ese toque especial es que los echamos de menos cuando no están.
En fin, lo genial de todo esto es darse cuenta que la vida de uno está rodeada de personas así de significativas, que aquí o allá, así o asá han dejado algo en nosotros, y también se han llevado algo de nosotros. Y ese encuentro de 2 o 3 o 4 o más mundos, no tiene precio. :)
Los dejo con Enriqueta, porque justo ayer ví este dibujo y me inspiró para ordenar en palabras lo que hace tiempo ya sentía.
