martes, 8 de noviembre de 2011

El elefante rosado


Hay un gran enorme elefante rosado en el cuarto.

Siento que hay un GRAN elefante verde (rosado, o lo que quieran) en este espacio.
Está ahí, y todos lo vemos.
Pero da miedo mirar.
Está ahí, pero nadie sabe qué va a hacer.
O qué va a pasar.
Está ahí, y su presencia en este espacio angustia, genera ansiedad.
Aunque de repente no es su presencia, de repente es pensar.
Pensar qué hacer con este gigante, que a nuestro espacio vino a habitar.
Pensar si se queda, si se va, o en qué se va a transformar.
Me mira, fijamente, y no sé cómo lo debo tratar.
Me da miedo que malogre el cuarto, y no lo pueda recuperar.
Pero cuando no te manifiestas, no encuentro ninguna salida.
Aunque no mirarlo no quiere decir que, en realidad, no exista.


Si te portaras bien, Elefante, podría jugar contigo feliz y tranquila.
Por ratos desearía no haberlo descubierto de dónde se escondía.